‘Crónicas De Una Cámara’

Mototaxi

Mototaxi

Hacer la compra puede ser algo agotador. Lo sabemos. Al final queda el camino a casa, cargado de bolsas, que se convierte en tu propio Camino de Santiago. Especialmente si traen consigo carnaza recién cortada aún sangrante, o verduras frescas, o pescado, o… La actividad del mercado de Higüey es frenética y cada día atiende a un montón de locales y gente de poblaciones colindantes, así que con la mayoría de la gente sin transporte propio, ¿cómo superar esa distancia? Siempre nos queda el transporte público, pensarán. Claro, pero puede no ser la mejor opción para ir con trozos de carne…

El artista

El artista

Las callejuelas del Mercado de Higüey dan para mucho más que alimentos. No es que sea el mayor centro turístico del país, pero su proximidad con Punta Cana, lo convierte en la primera opción para los que quieren ver algo de República Dominicana fuera de la comodidad de los resorts y no quieren hacer un viaje largo de cuatro horas hasta Santo Domingo. Higüey se presenta entonces como una opción interesante y bastante auténtica de conocer un poco del país, de manera poco adulterada.

MoBay

MoBay

Montego Bay es uno de los puntos más importantes de Jamaica y lo es por sus magníficas playas y mar, que lo hacen ideal para colocar resorts en los que disfrutarlas. ¿Quién quiere más?

¡¡A la lucha!!

Lucha México

La lucha en México es, a su modo, casi una religión. Los luchadores son héroes que se dejan el alma y la vida en el cuadrilátero y un visitante a México D.F. No debería dejar pasar la oportunidad de ver una tarde de combates en el México Arena. El ambiente es inmejorable, con cada luchador teniendo sus propios seguidores que gritan y se desgañitan animándole. Ya antes de que comience las calles colindantes empiezan a colapsarse de gente y vendedores, con un merchandising que va desde máscaras, a muñecos, cintas, bocinas, camisetas. Nada mejor para irse empapando del ambiente. El…

El primer paso

Jamaicanas

Aunque los Jamaicanos pueden ser más recelosos del extranjero y muchas veces le toca al visitante dar el primer paso y romper el hielo, a partir de aquí, se puede ver que hay mucho más en esta gente que lo que muestra la superficie. Agradecidos, corteses, humildes y con mucho sentido del humor. Da y recibirás mucho más a cambio. Ir con la cámara aquí, a diferencia de en otros países de la zona caribeña, que quieren salir en las fotos sin más, suele llevar una curiosidad previa. Algo más como

La tienda a orillas del asfalto

Frutas y verduras en República Dominicana

Un par de troncos, algunas maderas sueltas algún trozo de contrachapado y elegir un sitio cómodo a un lado de la carretera es todo lo que hacía falta para poder poner tus productos a la venta. Frutas, verduras, artesanías. Si tenías el producto, tenías la tienda. Allí, disponible para todo el mundo, un mostrador gigantesco para cualquiera que pasara por la carretera. Autobuses, coches, motos, bicicletas, gente andando, vecinos. Cada cual tenía su rinconcito y las carreteras bullían de comercios, muchos de ellos improvisados. No hay trajín. No es el ritmo desenfrenado de la compra y venta, ni el quién…

La historia en las paredes

Arte mexicano

No siempre la historia está en los libros. Muchas veces está en las paredes. En los murales, en los detalles que se ocultan tras las pinceladas, donde la mano del artista caricaturiza a unos y exalta a otros, contando, con exquisita precisión la historia de un país. Este es el caso de los espectaculares murales de Diego Rivera,

Sonrisas entre ropa usada

ropa usada

Amparada bajo sus trencitas y una sonrisa pícara, la pequeña me estuvo mostrando sus montones de ropa usada, de segunda o tercera mano, lista para volver a tener algún dueño al que servir. Era una pequeña tienda con tan solo dos paredes, abierta a la intemperie con mostradores de irregular madera, a cuyo lado dos señoras me miraban curioso. ¿Qué diablos hacía alguien como yo en un remoto pueblo de República Dominicana?

Atrapando aritos cabalgando… y con un lápiz

Atrapando aritos

El jinete galopaba por la pista, aunque no tan rápido como debiera. No era sino una pequeña artimaña que intentaba pasar disimulada ante los ojos de los asistentes. Montaba, lápiz en mano, como diminuta lanza quijotesca entre los dedos, con la mirada fija en una cuerda que atravesaba su recorrido. De la cuerda, colgaban unos aritos. Tan pequeños que no servirían ni de anillo. Y era precisamente en su interior y al galope, por donde tenía que atravesar el lápiz. No parecía fácil. No se le podía culpar que intentara reducir la velocidad para intentar

¡¡Al rico chapulín colorado!!

chapulin

Aunque los vendieran por kilos y la mayoría de los transeúntes los compraran alegremente, no parecían demasiado apetitosos, para que engañarnos. Pero donde fueres haz lo que vieres amigo Sancho, así que si en Oaxaca los pequeños saltamontes, conocidos como Chapulines, eran considerados una delicatessen gourmet, no habríamos de hacerles asco (¿o sí?). Valor y coraje, amigos. Elegimos alegremente un ejemplar que pareciera jugoso, que pareciera que tuviera algo de chicha, o como quiera que se llame a lo que tienen los chapulines dentro de su exoesqueleto. Sin miedo. Abrir la boca, introducir y sentir