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¿Te ha tocado preparar la cena de Nochebuena? ¿El aperitivo de Navidad? ¿Los vermús de fin de año? Tranquilos todos: respira hondo y toma nota de los trucos de supervivencia navideña que hemos recopilado para ti entre las abuelas y mamás de Mallorca más duchas en el terreno festivo. Cocinar para muchos no tiene que ser un drama, solo es necesario tener buenas ideas, una milimetrada organización y una pizquita de paciencia.

Antes de nada…

Piensa bien las recetas que vas a cocinar. Esta decisión no podrás cambiarla a menos que quieras complicarte la vida sobremanera. No improvises salvo que no quede más remedio. Opta por platos que envejezcan bien y que puedan tomarse tanto calientes como fríos. En el peor de los casos, apuesta por un menú que combine bien los dos, dejando tiempo entre unos y otros para ir calentando los que se tengan que servir recién sacados del fuego. ¿Por ejemplo? Pues las gambas. Están deliciosas a la plancha, pero si vas a estar solo en la cocina descártalas o bien prepáralas al ajillo en cazuelitas de barro: es una alternativa riquísima y que podrás dejar preparada con antelación y calentar y recalentar si lo necesitas en último momento.

Todos los ingredientes a mano

Lo segundo que debes tener muy en cuenta para sobrevivir a una Navidad entre fogones es tener listas para todo. Haz una lista de la compra pensando cuidadosamente en tus invitados. Seguro que más de uno tiene sus manías a la hora de comer, así que mejor contemplarlas para evitar que se queden fuera de plato. Compra siempre un poco más de lo que consideras que necesitas. Sí, más vale que sobre porque si sobra siempre puedes aprovechar para hacer otro día otros platos pero si te quedas corto recuerda que un día festivo no tendrás opción para enmendar el entuerto. Y, por supuesto, si algo se te olvida, acabarás pasando por la locura de ir al supermercado a última hora el día 24 o 31 de diciembre. Evitar momentos de estrés en estas fechas de caos es básico.

Salsas y guarniciones

Cuando te pongas a cocinar has de tener todos los utensilios que precises a mano. Coloca en orden lo que vayas a poder hacer primero y reservar, por ejemplo, las salsas, los adornos y las guarniciones (ojo, siempre que no sean patatas que son uno de los alimentos que peor envejecen una vez preparados, salvo que sean cocidas y para tomar en frío tipo ensaladilla). Las ensaladas, siempre que no se aliñen, son una magnífica opción: se preparan rápido y se pueden guardar en frío durante todo el día, hasta que llegue la hora de cenar. Olvida los arroces a no ser que sea arroz blanco: un risotto o una paella si se pasa puede ser el desastre.

Las salsas tipo mayonesa, sojas, vinagretas son más fáciles de preparar, combinar y conservar que otras más complejas como la holandesa o las salsas de nata y con reducciones. Así que, siempre que puedas, apuesta por los condimentos ligeros, frescos y que se puedan conservar al menos un par de días en la nevera sin problemas. Saca los tupper, los boles con tapa y deja toda esta parte lista para añadir al plato en el último momento.

¿Carne o pescado?

La carne se puede preparar con más antelación que el pescado, pero como no a todo el mundo le gusta la carne, es conveniente pensar en algún plato que nos permita brindar algún producto del mar fresco y rico. El ceviche o los tártaros son alternativas que seguro se ganarán más de un aplauso: se preparan con tiempo -de hecho, el ceviche bien macerado con la lima gana y mucho-. Para el tártaro juega con mieles, mostazas y huevo para darle consistencia. Como acompañamiento rúculas o verduras tipo crudité. Unas patatas cocidas con un toque de ajo pueden ser el toque ideal a los platos de pescado fríos.

El punto dulce

Si vas a hacer un postre, lo ideal es que lo prepares con antelación y que sea ligero y refrescante: un carpaccio de piña con helado, unas frutas del bosque sobre queso o directamente un mini batido con algún licor, a modo de cóctel de fin de cena. Piensa que los turrones, polvorones y demás tendrán que tener su sitio en la mesa y que ellos ya se encargarán de poner el toque más dulce y empalagoso.

No te compliques: los platos más sencillos pueden ser el acierto. Las sopas de Navidad de Mallorca, unas croquetas de marisco, unas tablas de embutidos y un asado combinan a la perfección con lo que se considera una cena de Nochebuena auténtica de la isla. Innova sobre esas recetas de siempre y sorprende con una mesa bonita, con el menú impreso para que los comensales se lo lleven de recuerdo y, para animar la velada, un regalo gracioso para cada uno de los invitados.