embutidos

Es cierto: cuando a uno le dicen que piense en un embutido mallorquín, la sobrasada es el primero que se nos viene a la cabeza. El más famoso, sin duda, y el más internacional. Y uno de los más originales de todos los que se pueden degustar en España. Sin embargo, tanto elogio a la sobrasada no debe hacernos olvidar que existen otros embutidos deliciosos en nuestra isla a los que, a menudo se les da menos importancia en la mesa de la que realmente tienen.

Butifarrón clásico.- No confundir con la butifarra catalana. De hecho, aunque se parece un poco, tiene otro color, un poco más oscuro, y un sabor completamente diferente. Lo consideramos dentro del apartado embutidos, aunque realmente lleva un proceso de cocción y está hecho a base de carne de cerdo a la que se añade un poco de sangre y muchas especias. Lo hay en modalidad dulce y picante. Cuidado con el picante porque si lo pone es que lo es, y de verdad. Para saborearlo como se merece, nada mejor que hacer una de las típicas torradas mallorquinas y tomarlo con pan moreno y un buen vino tinto mallorquín.

Butifarrón con piñones.- Una variedad de butifarrón poco común pero muy sabrosa es la que lleva piñones. Se le da entidad de embutido por sí mismo porque realmente cambia el sabor bastante. Lleva especias como la canela, que le da un toque único y es perfecto para un entrante diferente con el que sorprender a las visitas. Es bastante complicado de encontrar ya que no suele elaborarse en todas las casas cuando hay matanzas pero sí que se comercializa y se puede encontrar también en algunos puestos de ferias agrícolas tradicionales.

Camaiot.- Algunos dicen que les recuerda a la tradicional cabeza de jabalí que se puede encontrar en muchas zonas de la península pero, en realidad, poco tiene de comparable. Se trata de una especie de butifarrón grande, con carne magra de cerdo cortada a trozos mucho más grandes, también con su proceso de cocción pero con menos sangre. Las especias son ligeramente diferentes a las del butifarrón, predominando la pimienta negra.  No obstante, no es tan picante como los butifarrones que llevan tal adjetivo y que, como ya señalamos antes, no son aptos para paladares sensibles.

Butifarra mallorquina.- Aquí está la competencia de la butifarra catalana. Esta sí es más similar a la catalana, se hace con carne de cerdo poco grasa, especias de sabores muy intensos como el tomillo, sal y mucha pimienta. En forma es muy parecida a un camaiot o una sobrasada de porc negre grande, pero difiere en su color, más oscuro.

Cuando se compre cualquiera de estos productos en un puesto de mercado es importante preguntar al vendedor su origen y exigir que la pieza esté convenientemente etiquetada. Hay que tener en cuenta que son productos que son sensibles a la humedad y que, si no se conservan adecuadamente, pueden estropearse fácilmente. Existe un sello de garantía de calidad para todos estos productos con denominación de origen, como es el caso de la sobrasada de Mallorca, con el fin de poder identificar rápidamente las que están realmente elaboradas en la isla.