miquel barcelóAdorado por muchos y odiado por otros tantos, pero siempre respetado y nunca indiferente. Esta podría ser una primera aproximación a la figura de Miquel Barceló, uno de nuestros artistas más internacionales, una ficha clave en la corriente artística del neo-expresionismo y uno de nuestros mallorquines más ilustres de los últimos siglos.

Con una forma de entender del arte totalmente original y personal, Miquel Barceló (que tiene en su ADN sangre de Felanitx) es tímido por naturaleza, introvertido, original y genial. Una figura misteriosa y enigmática que ha conseguido llevar su arte a los puntos más remotos del planeta al tiempo que ha recibido premios tan relevantes como el Príncipe de Asturias o el Premio Nacional de Artes Plásticas.

Nacido en la isla hace 59 años, hablar de Miquel Barceló es hablar de una persona inconformista y tímida a partes iguales; un artista curioso e inquieto que -lejos de terminar sus años de formación en Palma y Barcelona- decidió convertir sus viajes y sus experiencias personales en su fuente de inspiración, en su particular aprendizaje y en su llave para dar sentido a su vida y a su obra. Una expresión artística que muchos califican como “rara, incomprensible o sobrevalorada” y que toma como base los principios del conocido (y siempre polémico) Art Brut, ese arte marginal que escapa de los formalismos propios de las escuelas de arte y que huye de cualquier concepto artístico preestablecido.

Con los supuestos del Art Brut en una mano, las ideas artísticas de Joan Miró en la otra y con algunas de sus influencias directas de su isla natal dando color y forma al conjunto (influencias como las texturas propias de las cuevas de Mallorca o los azules del mar Mediterráneo), el artista de Felanitx comenzó a dar vida a sus primeras obras, eso sí… no sin polémica.

Sin ir más lejos, a comienzos de los años 70 Miquel Barceló presentaría en Mallorca su exposición Cadaverina 15, una muestra que compuesta por más de doscientas cajas con productos orgánicos que se exponía para que el visitante pudiera apreciar el proceso de descomposición a tiempo real. Estas primeras exposiciones -unidas a sus obras basadas en la técnica del dripping de Jackson Pollock, a su pasión por lo zoomórfico y a sus series de naturalezas muertas- elevaron su popularidad hasta tal punto que el artista huyó a Mali para recuperar su anonimato.

Y dado que de cada lugar, de cada viaje y de cada experiencia Miquel Barceló extrae algo positivo y algo que aplicar a su trabajo, el artista tomó el barro y los pigmentos naturales de Mali y los convirtió en elementos fetiche de su estilo. Estos dos elementos, además, se convertirían la base de sus dos obras más relevantes y polémicas: la Capilla del Santísimo (en la Catedral de Palma) y la cúpula de la Sala XX de la sede de la ONU en Ginebra; una obra millonaria formada por un centenar de estalactitas de colores.

Más allá de los lienzos y de las obras con texturas en tres dimensiones, la inquietud innata de Barceló le ha llevado a participar en la escenografía de relevantes títulos de Ópera o a ser el ilustrador de libros, algo que hizo en una edición especial (y espectacular) de la Divina Comedia de Dante Alighieri que terminaría por ser expuesta en el Museo del Louvre de París.

Lejos de dar por concluida su carrera, Miquel Barceló es -a los 59 años- uno de esos artistas capaces de convertir en noticia todo lo que hace, dice o toca. Una figura made in Mallorca que seguirá dando que hablar por muchos años más, estamos convencidos.

Aunque París, Alemania y Suiza cuentan con algunas de las obras de Miquel Barceló, lo cierto es que en la isla contamos con una realmente excepcional. Ubicada en el interior de la SEU (en la Catedral de Palma), la Capilla del Santísimo fue restaurada por el artista de Felanitx no con poca polémica. Realizada en cerámica en una “obra” que se prolongó un total de siete años, Barceló recrea el milagro de los panes y los peces con un ligero toque lúgubre y fantástico. Una obra que no te puedes perder por nada del mundo en tu próximo viaje a Mallorca. Si además has elegido un hotel en Mallorca de los que te ofrecemos en IBEROSTAR Hotels & Resorts estarás a muy poca distancia del lugar en cuestión.