CAR_El placer de pasear por La Habana con un viejo Chevrolet

Cuando uno pone un pie en La Habana hace inmediatamente un viaje al pasado, a un pasado no muy lejano, pero pasado al fin y al cabo. Y es que La Habana posee una herencia cultural e histórica inmensa y de primera categoría. Y cuando decimos que posee una herencia lo decimos literalmente en el caso de su parque automovilístico, inevitablemente anclado en los años 50 y 60 del pasado siglo. Las penurias por las que ha pasado la isla impidieron durante décadas las renovación de gran parte de los automóviles presentes en Cuba tras la caída del régimen de Batista.

Los viejos Ford, Chevrolet, Pontiac o Chrysler estadounidenses han ido pasando de generación en generación como las joyas de la familia. Y es que estos coches siguieron funcionando a pesar de los años, el óxido, el embargo de repuestos, los huracanes, el clima tropical, el salitre y los baches. Como me dijo una vez un taxista al preguntarle por cómo hacían para repararlos y mantenerlos (apenas se ven talleres mecánicos por las calles de La Habana): “lo hacemos nosotros mismos. No necesitamos a nadie para que nos lo haga. Estos coches pasan de generación a generación, y desde que somos pequeños nuestros padres nos enseñan a repararlos. Nadie conoce tan bien este tipo de coches como uno mismo. Son parte ya de la familia”. Pero poco a poco están siendo sustituidos por vehículos modernos, por suerte para los sufridos cubanos, pero los que disfrutamos de la plasticidad de sus coloridas carrocerías paseando lentamente por las calles de La Habana, se nos desgarrará un poquito el corazón cuando desaparezca en el desguace el último de estos vehículos.

Y es que estos carros de más de 50 años han terminado por convertirse en un símbolo identificativo más de La Habana. A pesar de las dificultades económicas muchos propietarios no han escatimados esfuerzos y dinero en mantenerlos como si acabaran de salir del concesionario ya que para muchos es su única posesión… y también fuente de ingresos.

La historia de Cuba también está escrita en estos vehículos, testigos rodantes de una época pasada que se puede respirar en las calles del mayor museo de coches antiguos del mundo.

 

 

“El hotel IBEROSTAR Parque Central, que pertenece al grupo IBEROSTAR Hotels & Resorts, es un hotel de 5 estrellas situado en el mismo centro de La Habana. Este hotel de lujo tiene unas espectaculares vistas sobre La Habana que se pueden observar desde las habitaciones o el spa, entre otros. El hotel IBEROSTAR Parque Central está considerado el mejor hotel de La Habana.”