deia mallorca

La belleza de sus vistas, su increíble naturaleza, la ubicación privilegiada a modo de acantilado sobre el mar, sus calas escondidas, su ambiente nocturno, sus famosos habitantes, su autenticidad, tranquilidad y cadencia silenciosa… Deià es único. Es pura magia, mediterráneo elevado a la máxima potencia. Y, aún así, decir esto es quedarse cortos.

El que lo visita, lo corrobora: si hay un paraíso en la Tramuntana, ése es Deià. Aunque sus vecinos Estellencs, Banyalbufar, Valldemossa o Sóller poseen excelentes atractivos, muchos de los cuales coinciden, Deià posee un halo especial… O, como se suele decir ahora, Deià tiene flow.

Uno de esos momentos ideales para dejarse conquistar por su magia es la luz de las mañanas de verano, que se abre paso sobre Es Puig, en cuya falda está construido el pueblo. Desde sus escaleras infinitas que suben hacia el sol y miran al mar, dejando que el azul turquesa del Mediterráneo se te funda en las pupilas, puedes admirar todo el entorno y envolverte en esa calma que no podrás encontrar en ningún otro lugar.

Entonces, te paras, respiras. Y todo huele a café recién hecho, a olivos maduros, a tomates sobre pan tostado, a ajo, a jabón de la ropa tendida y a geranios. Empieza a oírse el rumor de los vecinos, las ventanas que se abren con la sonrisa puesta, los niños que bajan corriendo hacia el centro del pueblo… Y tú detrás, hacia la cala principal.

Cala Deià está al final de la montaña, haciendo una media luna entre laderas llenas de pinos y arbustos mediterráneos, adornada con pequeños embarcaderos antiguos donde se guardaban los llauts y donde ahora luce un fantástico chiringuito de madera y hojas de palmeras en el que sentarse a ver caer la tarde disfrutando de un refresco. El fondo de la cala es de rocas redondas, pero las algas que se acumulan sobre ellas crean un mullido lecho sobre el que tumbarse. Eso sí, hay que tener cuidado con el acceso al mar, sobre todo si se va con niños, porque las piedras están tan lisas y redondeadas que es muy fácil resbalar.

Tras la puesta de sol en Cala Deià, subes de nuevo al pueblo y, ya en la carretera principal, junto a la plaza, encontrarás varios restaurantes entre los que elegir. Cualquiera de ellos es perfecto para una cena tranquila y ligera, disfrutando del ambiente de sus terrazas y la conversación bajo las estrellas.

Para terminar, una copa entre risas en el bar del pueblo: Sa Fonda, un local muy pequeñito pero con una terraza envidiable sobre la que crece una parra, donde se baila, se bebe, se canta y se improvisa lo que haga falta. La gente que está allí es gente del pueblo, amable, hospitalaria, siempre joven, tengan la edad que tengan. Al fondo de la terraza, está el gran ficus, símbolo del bar y lugar elegido por los artistas y djs que acuden a animar el ambiente cada noche de verano y llenar todo de eclécticos sonidos.

¿Apetece, verdad? Pues no lo dudes: si estás alojado en alguno de los hoteles en Mallorca de IBEROSTAR Hotels & Resorts, acércate al menos un día a Deià. Por algo será que, año tras año, este emblemático enclave costero de la sierra de Mallorca figura entre el top 10 de los pueblos más bonitos de España según los usuarios de Tripadvisor. Como ellos, personalidades y artistas internacionales han caído rendidos a sus encantos: el escritor Robert Graves -cuya casa se puede visitar-; el actor Michael Douglas; el músico Mike Oldfield, entre otros. Y tú, por supuesto, no podrías ser menos ;)