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La tapa en España es, esencialmente, un aperitivo que se sirve en los bares de determinadas regiones, con una bebida, habitualmente una caña de cerveza o un vino, para que se reduzcan los efectos del alcohol o bien para que a uno le entren ganas de seguir bebiendo. El precio de la tapa suele venir incluido en el precio. Así, si uno paga 2 euros por una caña, está pagando la caña y la tapa. Esta costumbre está arraigada en casi todas las ciudades del país, aunque en unas, la tapa puede ser un plato de aceitunas o de patatas fritas, mientras que en otras, una ración más o menos considerable de una especialidad de la casa. En Andalucía casi podría hablarse de verdaderos concursos para conseguir ofrecer la mejor tapa.

En sus ciudades, al igual que ocurre en el norte del país, la tapa se mezcla con el concepto de socialización. Así, la tapa está unida a un consumo en grupo, itinerante (local, consumición, nuevo local), y supone, en casi todos los casos, en una forma de salir a cenar o a comer sin necesidad de sentarse a la mesa con una carta o un menú entre las manos. Básicamente, se sale de tapeo o de picoteo. Y supone un verdadero festín gastronómico para el que lo practica con devoción. En ciudades como Sevilla, Córdoba y, sobre todo, Granada, las raciones son más que generosas y, tras tres o cuatro locales, el comensal empieza a tener el estómago más que lleno. Cazón en adobo, pescaíto frito, gambas a la plancha, berenjenas fritas, minihamburguesas, croquetas de todos los sabores… todo es factible de ser convertido en tapa.

Pero lo importante de las tapas no es sólo el concepto gastronómico, sino el concepto social. Salir de tapas supone reunirse con los amigos, encontrarse con conocidos, y aprovechar una cena o una comida que se prolonga durante varias horas para divertirse en compañía.

En Andalucía, comer es mucho más que sentarse a la mesa y salir de picoteo es mucho más que salir a comer algo. De hecho, el tapeo tiene lugar, habitualmente, en bares, o, si tiene lugar en un restaurante, en la barra o en mesas informales, mientras que la comida a la carta se suele servir en una estancia separada.

 

Algunos platos: La tapa andaluza tiene mucho que ver con la fritura. Pescaíto, choclos, calamares, croquetas… son más que habituales en todos los locales. Y, aunque la tapa más elaborada está teniendo un auge importante, no hay que olvidar los embutidos y, por encima de todos ellos, el jamón serrano.

 

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