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Cabo Verde es uno de esos destinos en los que la actividad turística todavía se encuentra en vías de desarrollo. Así, el viajero tendrá siempre la sensación de encontrarse en un lugar inexplorado, donde se mantienen las tradiciones y en el que sus habitantes conviven son capaces de hacer del huésped uno más a la mesa. Pero eso no significa que uno tenga tiempo de aburrirse. Al contrario, existen una gran cantidad de actividades a realizar, sobre todo, las relacionadas con el mar.

Una de ellas es el buceo. La temperatura del agua en Cabo Verde es perfecta para las inmersiones: 23º centígrados en verano y de 28º en invierno. Cuenta con puntos de inmersión para todos los niveles, repartidos en las diferentes escuelas que organizan cursos y excursiones, que permitirán al viajero contemplar uno de los fondos marinos más espectaculares del mundo. En la Isla de Sal, además, tiene uno de los puntos de obligada visita: el Olho Azul, un impresionante agujero de doce metros de profundidad en los que, a mediodía, el sol crea reflejos sobre sus aguas para dotarlos de un intenso azul.

Otra de las actividades son los deportes de tabla. El surf, el wind surf y el kite surf han convertido algunos de los destinos en puntos de referencia para las comunidades de surfistas de todo el mundo, sobre todo en invierno, cuando el viento sopla con más fuerza. Sus habitantes, conscientes de ello, han montado centros de alquiler y escuelas para todos los niveles y en todas las islas.

La increíble fauna marina de estas islas también proporcionan, además de poder nadar entre sus especímenes, algunas actividades. La pesca deportiva se ha convertido, por ejemplo, en uno de sus principales reclamos, con distintos centros que organizan excursiones para la captura del marlín, el atún y otras especies. Otra posibilidad es el avistamiento de tortugas en la isla de Boavista. Las Caretta caretta son una especie que, en las noches de entre los meses de julio y enero, elije sus playas para desovar a sus crías en la arena en un auténtico espectáculo natural.

Pero no sólo el mar nutre de actividades a los visitantes de Cabo Verde. Practicar el senderismo en el Parque Natural do Fogo, en la Isla de Fogo, es un placer para todo visitante enamorado del ecoturismo. No se puede perder el sendero que lleva hasta el Pico Pequeño o hasta el volcán Cha das Caldeiras, con un diámetro de 500 metros y que tuvo su última erupción en el año 1995.

 

Una comida y una bebida: Para sentir Cabo Verde hay que probar una comida y una bebida. La cachupa es una mezcla de maíz, carnes, frijoles, salchichas y verduras. Se dice que se puede medir el nivel de bienestar de una familia por los ingredientes que le pone a su cahupa. Y, para beber, no puede dejar de probar el Grogue, un aguardiente de caña de azúcar destilado con ron que se sirve en casi cualquier ocasión.

 

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