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El Parque Nacional de Los Haitises es un paraíso en el que el viajero amante de la naturaleza verá todas sus expectativas colmadas. Creado en 1976, se encuentra al noroeste de la República Dominicana, en la Bahía de Samaná, y ubicado en Sabana del Mar y las provincias de Monte Plata y Samaná. Su nombre significa tierra alta o tierra de montañas, aunque las colinas o mogotes (elevaciones de roca caliza muy comunes en el Caribe) no superan los 40 metros de altura, y ofrece una gran cantidad de colinas, corredores y valles, y cavernas plagadas de pictografías y petroglifos.

Su configuración hidrográfica divide el Parque en dos zonas: la cuenta del río Yuma, con dos desembocaduras y varios ríos, y la zona de Miches y sus laguras y Sabana de la Mar. Su formación terrestre, por otra parte, supone un sistema de cavernas en los que destacan los dibujos de las cuevas de La Reyna, San Gabriel y La Línea. Los mogotes y cayos que configuran la zona, a pesar de tener el mismo origen cárstico ofrecen una diferencia en los valles que conforman: los fondos cayos de la Bahía de Samaná están más cerca del nivel del mar que el resto, por lo que están ocupados por el agua de mar.

La flora de los Haitises está muy marcada por la pluviometría de la zona, una de las más altas del país. Cuenta con dos zonas muy diferenciadas: la del bosque húmedo subtropical y la del boque muy húmedo subtropical, ambos con sus especies más representativas: carimba santa, cedro, ceiba, caoba y hojancha, además de múltiples especies de orquídeas. Por ello, una excursión en barca es una de las mejores opciones para el viajero. Estas pequeñas embarcaciones no suelen ser muy caras y se puede alquilar negociando el precio desde Caño Hondo o Sabana del Mar, donde se pueden contratar los servicios de un guía que será muy necesario para adentrarse en ciertas zonas y disfrutar del parque en todo su esplendor.

Por su parte, la fauna es una de las más ricas y de mayor representatividad nacional. Cuenta con una gran cantidad de especies endémicas, nativas y migratorias, entre las que destacan el pelícano, la tijereta, la cotorra o diversas especies de lechuzas. Además, se pueden encontrar manatíes en los manglares de los cayos, la jutía, una gran población de murciélagos en las cuevas, y un gran número de reptiles, entre los que destacan la boa y las tortugas marinas.

Pero, además, el paisaje es uno de los más llamativos de todo el país. La impresionante Bahía de San Lorenzo y sus múltiples islotes llenos de vegetación, o el Cayo de los Pájaros, sobrevolado continuamente por tijeretas y pelícanos, permitirán que el viajero consiga un álbum de fotos considerable.

 

Para comer: En la localidad de Caño Hondo, ubicado entre piscinas naturales, el restaurante y hotel Paraíso Caño Hondo es una excelente opción para degustar la variedad de cocina criolla de la región. No se puede perder el Café dominicano a lo campesino o la Pesca del día.

 

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