MED_El placer purificador de los baños árabes

La necesidad de purificación ritual previa a la oración y la frecuencia de la misma, hace de la cultura islámica una de las más afectas a la higiene corporal de cuantas se conocen. La cultura termal tiene alrededor de 2 mil años, y es impulsada desde la época romana, donde estas aguas  termales eran un culto, un arte de curación, un arte de vivir que ha llegado hasta nuestros días.

El Hammam, también conocido como baño árabe o baño turco, es una modalidad del baño de vapor que incluye limpiar el cuerpo y a la vez relajarse. Por extensión se denominan igualmente así los edificios en los que estos se encontraban y cuya estructura respondía a las distintas estancias que precisa el proceso del baño.

En realidad, el proceso de tomar un baño turco es una variante húmeda de una sauna, aunque está más relacionado con las prácticas de baño de los romanos. Tomar un baño turco o hammam primero exige la relajación en una estancia, conocida como cuarto tibio, calentado con un flujo continuo de aire caliente que permite que el bañista respire libremente. Luego, pasan a un cuarto aún más caliente, conocido como cuarto caliente, justo antes de sumergirse en una piscina bien fría. Después de hacerse un lavado completo de cuerpo y recibir un masaje; finalmente se retiran al cuarto de enfriamiento para un período de relajación.

El secreto es el jabón negro o beldi , hecho de aceite de oliva negra y con propiedades exfoliantes naturales importantes. El beldi se aplica generosamente sobre el cuerpo, se deja actuar unos 10 minutos y la piel está preparada para una exfoliación intensa con el guante negro o kassa.

No es habitual encontrar hammams públicos mixtos en oriente próximo. Los más grandes tienen entradas y salas separadas para hombres y mujeres, algunos exclusivamente sirven a uno u otro sexo. Otras veces los hamman tienen días de la semana para los hombres, y otros días para las mujeres.

Pero ante todo, cuando entres en un hammam, relájate y disfruta. Es una experiencia única.

En Marruecos: Si lo que deseas es revivir el espíritu de “Las Mil y Una Noches” y sumergirte en un ambiente al mejor estilo marroquí, la mejor opción es visitar el reconocido Hammam SPA Mille & Une Nuits en Marrakech.

En Túnez: En Túnez te recomendamos el Hammam El Kachachine que se encuentra en el corazón de la medina, en el zoco de los libreros. Es fácilmente reconocible por su puerta pintada de rayas de colores negro, verde y rojo. Se trata de uno de los baños turcos más famosos y antiguos de la ciudad.

 

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