MED_Túnez

Túnez es un país hospitalario donde en cada esquina podréis encontrar gentes que no escatiman en atenciones hacia el visitante. Sus raíces bereberes son las culpables de que sepan que una buena taza de té reconforta y alivia al viajero más cansado. Pero además Túnez tiene excelentes playas de blancas arenas y aguas transparentes, clima moderado, verdes valles con abundantes flores, encantadores oasis con refrescantes palmerales, doradas dunas, deliciosos dátiles, cautivadora artesanía y excitantes travesías por un inconmensurable desierto en el que se puede palpar el silencio más absoluto.

En ninguna ciudad árabe falta al menos una mezquita, unos baños públicos y un zoco. Estos tres elementos constituyen el núcleo de la vida en Túnez. El zoco, que suele estar dividido en secciones según los distintos grupos artesanales se concentra sobretodo alrededor de la mezquita, ramificándose por todas las callejuelas y patios adyacentes. Los baños o Hammams, conocidos también como baños turcos, son otro de los rasgos más característicos de Túnez.

A las puertas del desierto, el Túnez meridional está envuelto de tierras ocres y arenas doradas de las que surgen pueblos fortificados y colgados de las laderas montañosas, magníficos en su esplendor pasado. Un océano de dunas de tonos rosados y anaranjados se extiende hasta que se pierde la vista en el horizonte, donde se hunde lentamente un enorme sol rojizo. Allí, en la ondulación de las olas arenosas de sombras crecientes, casi como sombras chinescas, la silueta de una caravana de dromedarios revela la única presencia de vida en este universo mineral.

Como si fuera la proa de un buque, Túnez se abre paso en el Mediterráneo en el extremo norte de África. Ribeteadas de playas en cuyo borde se han levantado urbanizaciones dedicadas al turismo y las vacaciones, las costas tunecinas ofrecen un marco agradable y variado para relajarse, divertirse con los amigos y desconectar. Famosas son las costas de Djerba, con sus  125 km. De costa y Hammamed, centro turístico de Túnez por excelencia y que cuenta con un puerto deportivo, dos campos de golf y dos medinas.

¿Se puede pedir más?

 

No os perdáis: el mejor pescado de la bahía lo sirven en el restaurante Le Barberousse . Un restaurante muy agradable en la parte alta de la muralla de la medina de Hammamet. Las vistas a la bahía son espectaculares.  El servicio impecable y la calidad y frescura de sus pescados y mariscos es indiscutible.

 

“Los hoteles IBEROSTAR Hotels & Resorts en Túnez ofrecen unas vacaciones tranquilas junto al Sáhara o aventureras a partes iguales, siempre con el mayor confort y los servicios más completos para que el cliente disfrute al máximo de su estancia en Túnez.”