Como los húngaros están muy unidos a sus tradiciones, el término mágico de la cocina húngara contemporánea es “reinvención de los sabores de antaño“. Cada vez hay más restaurantes y profesionales de la gastronomía que se esfuerzan por ampliar las fronteras, en pensar más abiertamente al mismo tiempo que mantienen esa raíz húngara (y hemos de decir que lo hacen de manera bastante exitosa). Actualmente Budapest se enorgullece de contar con dos restaurantes de clase alta que han sido honrados con una estrella Michelín: el Costes y el Onyx.

Hace algunos años se pidió a los húngaros que nombraran sus platos favoritos. No fue una sorpresa que la sopa de pollo de Újház ganara el título de comida favorita de Hungría, seguido por las judías gulyás, la sopa de pescado y la col rellena. Tampoco hubo sorpresas en la categoría de postres: los magiares votaron por el madártej (un postre lechoso de vainilla con clara de huevo), el pastel dobod, el somlói galuska (bizcocho, salsa de chocolate y nata montada) y las tortitas. ¡Afortunadamente, la cocina húngara actual consiste en algo más que un suculento bol de pörkölt (estofado de carne)! Los vientos de cambio han barrido las cocinas húngaras durante los últimos años y, aunque aun adoren los sabores tradicionales, cada vez están más abiertos a nuevas creaciones.

Pero, ¿qué hacen exactamente estos entusiastas chefs y maestros húngaros que buscan establecer las bases de la cocina contemporánea húngara? Básicamente podemos decir que sirven sabores tradicionales de una forma mucho más ligera y experimental. Los ingredientes son esencialmente los mismos, y lo que cambian son las técnicas, ofreciendo platos más sanos, más novedosos y, a menudo, más interesantes.

Una parte inseparable de la cocina húngara es la bebida. Hay fabricantes de pálinka y bodegas artesanas que han surgido por doquier en todo el país durante la última década y que ahora también juegan en primera división de la liga a nivel internacional. Además, no solo se sirven en una copa junto al plato, sino que muchas veces forman parte integral de la propia comida. La sopa de pálinka de manzana de Agárd, y los codillos guisados con vino blanco son solo dos deliciosos ejemplos. El uso del vino para dar sabor es una tradición que los chefs actuales han llevado a otro nivel.

¿No se os ha abierto el apetito?

 

“La excelente ubicación del IBEROSTAR Grand Hotel Budapest en la capital húngara brinda al cliente una oportunidad única de descubrir esta ciudad conocida como “la Perla del Danubio” y considerada Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. “