El pianista Dionisio Ramón Emilio Valdés Amaro, más cocnocido por todos como Bebo Valdés, es una figura central de la época de oro de la música cubana. Comienza su carrera profesional como pianista de una de las orquestas más populares de la época, la de Julio Cueva, para la cual compone el mambo “La rareza del siglo”. Bebo se suma a la orquesta de Armando Romeu en Tropicana, el cabaret mas famoso de la isla. En poco tiempo, es asesor musical del célebre cabaret. El productor Norman Granz, entusiasmado por la reacción al jazz afrocubano en Nueva York, le recomienda a Valdés en 1952 la primera descarga de jazz cubano que se graba en la isla. En esas fechas, la orquesta de Valdés se escucha en la radio a la ancho y largo de la isla. Uno de los vocalistas es Benny More, quien se inspira en la formación para crear su propio big band. Por su parte, Bebo crea un nuevo ritmo, la batanga, y continúa componiendo. Uno de sus temas, “Rimando el cha-cha-cha” es todo un éxito para la Orquesta Riverside. Firma para acompañar a los artistas del sello Gema. Entre ellos se encuentra un cantante de incomparable fraseo, “El Guapachoso” Rolando Laserie, cuya popularidad es solamente superada por Moré.

En 1960 abandona la isla, se instala en Suecia y deja de grabar discos. Durante 15 años trabajó como pianista en una cadena de hoteles hasta que en 1994, y después de 34 años sin grabar, Paquito D’Rivera le propuso un nuevo disco. Bebo Rides Again fue su reaparición. En este álbum, y con 76 años, tocó el piano, compuso ocho canciones y arregló 11 temas en 36 horas.

Años después el director de cine español Fernando Trueba le invitó a participar, con otras figuras del jazz latino, en su documental “Calle 54″ (2001) en el que aparece tocando “Lágrimas negras” junto al contrabajista Israel López “Cachao”, en una participación que le abrió las puertas del éxito y la fama mundial.

Su siguiente disco, El Arte del Sabor junto con Cachao y Patato fue publicado en Abril de 2001. Se le concedió por él el Grammy al Mejor Álbum Tropical Tradicional. Luego obtendría ocho más. En total, cosecharía nueve grammys.

A continuación se propuso hacer algo novedoso: mezclar el son, los boleros, el guaguancó y otros ritmos de su tierra con el flamenco, y así nacieron las “Lágrimas negras” flamencas en la voz rota de Diego “El Cigala”.

Con “Lágrimas negras”, trabajo distinguido con un premio Grammy Latino además de ser calificado por “The New York Times” como el mejor de aquel año, Valdés pasará también a los anales de al historia por su contribución a la fusión del flamenco y el jazz.

Bebo volvió a participar en un rodaje con Trueba, “El milagro de Candeal” (2004), el mismo año en que publicó su doble CD “Bebo de Cuba”, mejor álbum de jazz de los Premios de la Música.

Entre sus colaboraciones, aparte de las citadas con “El Cigala” y también su “Blanco y negro” (2004), destaca la realizada con más de una docena de artistas en el recopilatorio “Más sabor flamenco” (2004).

Cumplidos largamente los 80, Bebo Valdés consiguió ser reconocido como una de las grandes figuras vivas de la música internacional.

Bebo Valdés falleció el 22 de marzo de 2013 en su casa de Estocolmo, donde se trasladó tras experimentar un agravamiento de su estado de salud después de un periodo de tiempo ingresado en un hospital de la capital sueca debido a una neumonía.

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