El Río Negro, afluente del Río Amazonas, se ensancha en la zona del archipiélago de Anavilhanas alcanzando los 27 kilómetros. Unas 400 islas en épocas de inundación se extienden por 90 kilómetros, siendo el archipiélago de agua dulce más grande del planeta.

Este enclave se encuentra a tan solo 100 kilómetros de Manaos, en plena cuenca del Amazonas. Son cientos de islas cubiertas de selva y divididas por innumerables ramificaciones del río. Visto desde el aire es un increible laberinto natural que parece dibujado.

En la temporada de sequía, las aguas retroceden y dejan al descubierto infinitas islas de selva rodeadas de playas de arena blanquísima. Todo un espectáculo para la vista!

El área del archipiélago de Anavilhanas se encuentra incluida dentro de un programa de protección de la biodiversidad del Amazonas bajo el nombre de Estación Ecológica Anavilhanas . Para conocer estas islas lo mejor es partir desde Manaos y desde allí embarcaros para ir navegando, sin prisas y disfrutando del paisaje que os rodea, hasta llegar al archipiélago o si preferís la vista aérea, siempre podéis sobrevolarlo en avioneta.

Personalmente os recomiendo acceder navegando, porque aunque la vista aérea es espectacular, por otro lado perderíais la oportunidad de observar detenidamente la selva. La flora y la fauna de la selva amazónica es única y son incontables la cantidad de especies de aves, insectos y mamíferos que podéis encontrar por poco atentos que estéis. Tendréis al alcance de la mano delfines, manatíes, caimanes, pirañas y un larguísimo etcétera de especies tanto animales y como vegetales.

Un crucero por el Amazonas es sin duda otra forma de aventura!

 

“ La confluencia del Río Solimões con el Río Negro, encuentro de aguas a partir del cual, el Amazonas recupera su nombre hasta la desembocadura  es precisamente allí, en la ciudad de Manaos donde IBEROSTAR atraca una de las joyas de su exclusivo grupo Grand Collection: el Grand Hotel-Ship Amazon, un hotel flotante de súper lujo, ‘all inclusive’ integral, para mayores de 10 años; sobre el cual podemos adentrarnos hacia los lugares más recónditos de la naturaleza”