País abierto y hospitalario, Túnez presenta una verdadera mezcla donde las culturas bereber, árabe, africana y europea se han conjugado para forjar una identidad cultural única en su género.
La gran mayoría de la población es musulmana y la religión oficial del país es el Islam sunnita, no obstante, las comunidades judías y cristianas practican libremente sus cultos y contribuyen a enriquecer la diversidad cultural del país.

Al contrario de lo que muchos pueden pensar, Túnez no es solamente sol y playas paradisíacas, a decir verdad, esconde muchas maravillas en sus pueblos más tradicionales.

Sin embargo, sus playas son espléndidas, un viaje a Túnez debe incluir una parada a la orilla del mar. Las de Hammamet son las playas más conocidas, destacan por su limpieza, su fina arena, sus aguas cristalinas y de una agradable temperatura. También son muy apreciadas las playas de la Isla de Djerba. Situada al este de la capital, sus playas son perfectas además de ser un enclave ideal para la práctica del submarinismo.

Además de las playas, Túnez nos ofrece cultura, tradición y monumentos a raudales. No debeis dejar de visitar el coliseo romano de El Djem, construido hace más de 1700 años podía albergar a más de 40 mil personas! Las ruinas de la antigua ciudad de Sbeitia  son consideradas, después del coliseo de El Djem, el legado romano de más importancia de Túnez. Algunos de sus templos se conservan íntegramente a pesar del paso de los años. Las ruinas de la antigua ciudad de Cartago es también otro de los centros arqueológicos que vale la pena visitar.
A pesar de que la mayor parte de las edificaciones que formaban parte dicho complejo se encuentran deterioradas debido al paso del tiempo, es una visita que merece la pena.

Muy interesante resulta también una visita a la ciudad sagrada de Kairouan, patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Fundada por los conquistadores árabes en el siglo VII y cuya importancia para el pueblo islámico es similar a la conferida a la Meca y a Jerusalén. Se conoce que la Gran Mezquita, cuya estructura data de la fundación de Kairouan, es considerada una de las reliquias religiosas más significativas. Muy curioso resultan también los laberintos de Tamezret. Tamezret es una localidad situada cerca del árido Desierto del Sahara que despierta gran interés por sus laberínticas calles y plazas. Además, es una de las últimas localidades del norte de África donde aún se habla el antiguo idioma bereber. El pueblo de Douz es la puerta de entrada al Sahara.  El encanto de Douz radica en el enorme portal blanco situado en una de sus calles principales, y que separa la vida de la comunidad con la aridez del desierto. Además alberga uno de los oasis más grandes del sur de Túnez. Otro oasis que vale la pena visitar es el de Tozeur, el más grande de todo Túnez y con una gran actividad turística o el de Nefta, considerado el más hermoso del país, este oasis se encuentra ubicado cerca la laguna de sal, Chott el Djerid, la cual se puede vislumbrar en el horizonte, como un mar blanco e infinito.

Tampoco os podéis olvidar de recorrer los mercados o zocos que hay repartidos por todos los pueblos y ciudades del país, como por ejemplo los que se montan en la ciudad de Sfax, el mejor lugar para hacer compras de todo Túnez entre otras cosas por sus precios más que asequibles.

Todo esto y mucho más nos ofrece este exótico país que nos queda a tiro de piedra. ¿Os vais a quedar solamente con sus paradisíacas las playas? Yo, ¡seguro que no!

 

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Foto: Ajimix