La isla de Jamaica, al sur de Cuba, es una tierra convulsa y exuberante con una historia fascinante. Sus primeros pobladores fueron los Taínos, un pueblo de habla arawak originario de Sudamérica que la llamó “Xaymaca”, que significa “tierra de bosques y agua”. Descubierta por Colón en 1494 que la describió como la isla más hermosa que mis ojos hayan visto jamás, la isla de Jamaica ha padecido durante 500 años la visita de colonizadores de todos los rincones del mundo.

Tras la ocupación española, alrededor de 1650 los británicos conquistaron la isla, no sin que antes los colonos liberaran y armaran a sus esclavos y los refugiaran en el centro de la isla, lo que dio lugar a los legendarios Cimarrones, que desafiaron continuamente a los nuevos colonizadores y batieron a los temibles británicos en numerosas batallas.

Bajo el dominio británico, Jamaica se convirtió en una agitada y rica colonia. En el siglo XVIII, la isla era “la joya de la corona británica” y producía el 22% del azúcar mundial en enormes y lucrativas plantaciones. Sin embargo, este éxito costó muy caro a los africanos, ya que millares de ellos fueron transportados al Nuevo Mundo como esclavos. Fruto de la cruel y opresiva esclavitud, Jamaica fue el país antillano que más revueltas sufrió. Las frecuentes noticias de alzamientos de esclavos y otras formas de resistencia, unido a las brutales represalias de los colonos, conmocionaron la consciencia europea. Finalmente en 1838, dos años antes de lo previsto, los esclavos recibieron la emancipación total y el gobierno británico recurrió a la importación de mano de obra india y china que rápidamente se integró en la vida jamaicana.

Hoy Jamaica es un destino turístico codiciado por los amantes de lo auténtico. El país de Bob Marley atesora todo lo que uno puede desear, mágicas playas, una naturaleza embriagante, con ríos, cascadas y montañas imposibles, una música de fama internacional, una “joie de vivre” contagiosa, una población orgullosa y una oferta turística excepcional entre la que destaca el IBEROSTAR Grand Hotel Rose Hall y los IBEROSTAR Rose Hall Beach y Rose Hall Suites.