Ejercicio de imaginación. Busquen un lugar impresionante y ampliamente conocido, como por ejemplo, el Gran Cañón del Colorado en Arizona, Estados Unidos. Lo ven ahora, descomunal, con su terreno árido, ocre y rojizo. Ahora, siéntanse magos y empiecen a hacerlo más y más grande, más profundo y a llenarlo de vegetación. Empiecen a inundarlo de ríos, lagos y cascadas, bosques y prados, cambien el marrón por el verde. Sí. Tendrán las Barrancas del Cobre, en México.

El gran desconocido al Norte de México, en la Sierra de Tarahumara, atravesado por un tren, ya mítico, que une Chihuahua con el Océano Pacífico. El Chepe. A pesar de que hoy en día su viaje de casi un día se ha convertido en una atracción turística es para muchos casi la única manera de comunicar sus poblaciones en mitad de la Sierra con el mundo. Por allí se mezclan los curiosos con cámaras de fotos con vaqueros locales, algún que otro indígena Rarámuri (especialmente mujeres de colorido ropaje) y si el azar es propicio algún menonita (un grupo bastante cerrado de gente de ascendencia suizo-alemán-holandesa generalmente rubios estancado en el tiempo) acompañados de paisajes increíbles.

No lo duden. Carguen bien las baterías de las cámaras y siéntense al lado de la ventana a disfrutar del paisaje, pero no se olviden de hablar con los locales, aunque lo más seguro es que sean ellos los que comiencen la conversación. La compañía perfecta para un viaje en tren.

Para disfrutar de todos los encantos que México ofrece, el mejor lugar donde alojarse es uno de los hoteles de Iberostar Hotels & Resorts, situados todos ellos en las mejores playas mexicanas.