“Cuba nos une en extranjero suelo,
Auras de Cuba nuestro amor desea:
Cuba es tu corazón, Cuba es mi cielo,
Cuba en tu libro mi palabra sea.”
José Martí (1853–1895)

Si algo nos transmiten estos versos, es amor a la tierra, estar lejos de ella y añorarla, que cada recuerdo suyo nos ponga tiernos y queramos volver. Pero a veces en la vida tenemos que dejar atrás aquello que queremos y convertirlo solo en recuerdos, aunque permanezcan con nosotros para siempre. Es el caso de José Martí durante sus años en el exilio, periodo en el cual escribió este y otros poemas que hoy nos permiten rememorar su vida cubana.

Si pensamos en Cuba, solo la forma en que suena su nombre ya nos transmite su calor, su alegría y su cultura, su carga histórica de la época colonial que, entre otras cosas, descubrió a Europa productos como el cacao, el café y el tabaco. Una cultura a la que nos une el idioma común, que reconocemos como propio y distinguimos como suyo gracias a esas expresiones características y su peculiar acento cubano.

Gracias a esta cultura hispánica y su evolución particular a lo largo de los siglos, numerosos artistas y grandes iconos de la literatura han cruzado océanos y fronteras, dando a conocer su obra, viajando en el tiempo hasta poder hoy leer sus versos y hacernos sentir como si nos encontráramos en el mismo día en el que se escribieron. Escritores como José Martí, cubano de nacimiento y de corazón, pero ciudadano del mundo por circunstancias de la vida, con estancias prolongadas en España, París, Nueva York, México y Guatemala. Aunque su capacidad de adaptación estuviera bien entrenada, su corazón siempre perteneció a Cuba, donde falleció en 1895 a la edad de 42 años.

Cuba es, sin duda alguna, lugar de intercambio de culturas, reflejadas en el censo de población, que clasifica a sus habitantes en función de su color de piel. Así, encontramos blancos, negros y mulatos o mestizos. Esta diversidad se refleja también en las religiones mayoritarias de la isla, donde predomina el cristianismo como religión oficial, pero también se reconocen diferentes cultos como los evangélicos, adventistas, testigos de Jehová, metodistas, presbiterianos y la santería.

Precisamente el tema religioso fue importante fuente de reflexión para José Martí, quién llegó a afirmar que “Un pueblo irreligioso morirá, porque nada en él alimenta la virtud. Las injusticias humanas disgustan de ella; es necesario que la justicia celeste la garantice.” Aparte de por su obra cultural, es por este tipo de reflexiones por las que José Martí es considerado en Cuba una gran influencia para la sociedad.

Cuba es un buen lugar para experimentar en primera persona cómo se entremezclan las culturas en un mismo lugar y cual es el legado que hace más de 500 años dejamos allí. Viaja al corazón de lo que un día nos llevó a esta isla para conocer sus secretos mejor guardados.

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Imagen: Lezumbalabjerena en Wikimedia