Todo aquel que haya leído Drácula o visto Nosferatu, la película de F.W. Murnau basada (aunque no oficialmente) en la novela de Bram Stoker, recordará las referencias a Varna: esa ciudad en la costa búlgara del Mar Negro a la que Van Helsing, Mina y el resto del grupo acuden para interceptar el barco en el que viaja el Conde.

Sin embargo, quien hoy viaje a Varna buscando ese aura de misterio con que se nos presenta en la novela victoriana quizá se lleve una pequeña decepción, pues desde que el irlandés la emplease como escenario de las andanzas del famoso vampiro a finales del siglo XIX, Varna ha evolucionado para convertirse en uno de los núcleos turísticos más importantes del país.

Está bien, puede que no encontremos vampiros escondiéndose entre los muelles de su puerto, pero en lo que respecta a historia y leyenda, Varna es una de las ciudades más interesantes de Bulgaria. Fundada en el siglo VI a.C e invadida a lo largo de los siglos por hunos, eslavos, romanos, otomanos y rusos, el casco antiguo de Varna es un museo al aire libre en el que cada iglesia y palacio escriben parte de su historia. Pero todavía hay más.

Mucho más, porque la apasionante historia de Varna se remonta a la Edad del Cobre, ¡5.000 años antes de Cristo! De esa época data la famosa Necrópolis situada al norte de la ciudad: un cementerio prehistórico del que a día de hoy se han excavado casi 300 tumbas en las que se ha encontrado el oro trabajado más antiguo del mundo y donde se quiere ver la cuna de la civilización europea.

Y si de misterios se trata, otra visita imprescindible cerca de Varna es el Bosque de Piedra. Decenas de columnas, algunas de hasta cinco y seis metros de altura, que a simple vista podrían parecer los restos de una antigua acrópolis pero que en realidad no son más que… rocas. Una de las formaciones naturales más misteriosas del mundo en cuya explicación los expertos no consiguen ponerse de acuerdo. ¿Serán los sedimentos de un antiguo fondo marino? ¿Un bosque fosilizado hace millones de años?

Pero no nos quedemos con las ganas de profundizar más en las leyendas de vampiros. El folclore búlgaro es muy rico al respecto, y a tan sólo 30 kilómetros de Varna se encuentra Devnya, ciudad que según la tradición en el siglo XIX acumulaba la mayor población de no-muertos de Bulgaria. Visitemos las aldeas cercanas y hablemos con los locales: seguro que tienen muchas historias que contarnos.

Para disfrutar de todas las experiencias que ofrece este precioso país lo mejor es hospedarse en el Iberostar Sunny Beach, el hotel de Iberostar Hotels & Resorts en Bulgaria.

Foto | Alex Yosifov