Ruinas de Cartago en Túnez

Las ruinas de Cartago resisten al paso del tiempo desde su privilegiada ubicación entre el golfo y el lago de Túnez. Declarado Patrimonio de la Humanidad en el año 1979, este yacimiento arqueológico se conserva como uno de los últimos lugares donde estudiar la historia de la que fuera una de las más importantes civilizaciones de la antigüedad.

Fundada por los fenicios en una fecha que todavía hoy es motivo de disputa, la ciudad de Cartago fue la capital de un vasto Imperio que rápidamente se extendió por la costa del norte de África, llegando a levantar ciudades en Hispania y las islas de Ibiza, Sicilia y Cerdeña. A partir del siglo VI a.C sería su época más dorada, y su capital, una ciudad avanzada de amplias avenidas y dos grandes puertos que le permitían ejercer un fuerte control militar y comercial sobre el Mediterráneo.

Sin embargo, quienes hoy se acerquen hasta Cartago no observarán entre sus ruinas ningún resto púnico. Y es que, tras décadas de guerras finalmente el Imperio Cartaginés cayó bajo la fuerza de Roma en el año 146 a.C.

Cartago fue destruida, pero su estratégica posición en el golfo de Túnez llevó a que los romanos la levantasen de nuevo bajo el nombre de Julia Cartago, segunda ciudad del Imperio y capital de la provincia romana de África, nombre que con el tiempo pasaría a designar a todo el continente.

Las ruinas de Cartago se encuentran muy cerca de Túnez capital y a tan sólo una hora de las playas de Hammamet, lo que hace de ellas una visita imprescindible y casi inevitable en cualquier viaje a este país. Entre sus edificios más interesantes se encuentran el templo de Tophet, el teatro de Adriano, villas romanas, un circo, un anfiteatro y, con un papel destacado, las Termas de Antonino, las más grandes de África.

Sin embargo, quizá no todos conozcan que hay otro lugar en Túnez donde admirar los restos de Cartago. Se trata de la mezquita de Kairouan, cuyas columnas del patio y de la sala de oraciones fueron traídas desde Cartago (entonces bajo el poder de los bizantinos) cuando los musulmanes destruyeron la ciudad en el siglo VII.

Así es Túnez, una tierra cuya historia ha sido escrita por algunas de las civilizaciones más importantes del mundo, que siglo tras siglo fueron dejando su huella en la cultura del país. Una cultura tan rica en matices que un sólo viaje no basta para saborearla.

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Foto | Jean-Pierre Dalbéra