Chichén Itzá, México

Hace 520 años, con la llegada de los españoles a América, se ponía fin al crecimiento de algunas de las civilizaciones más brillantes y avanzadas que hayan existido en la historia de la humanidad: los Imperios Maya, Incaico y Azteca. Parece que haya pasado mucho tiempo, y sin embargo, este año 2012 el mundo maya resurge con fuerza para convertirse en centro de la atención mundial por un motivo excepcional: la profecía implícita en su calendario.

Como todos sabemos, los mayas fueron una civilización privilegiada cuyo manejo de la astronomía y las matemáticas, entre otras ciencias, les permitió establecer cálculos precisos para predecir eclipses o poner en práctica avanzadas técnicas de cosecha. Y entre todos esos cálculos, una profecía: el 21 de diciembre de 2012 será el fin del mundo tal cual lo conocemos, y el comienzo de una nueva era.

Aunque el mensaje ha sido mil veces desvirtuado y abundan las teorías catastrofistas asegurando que en la fecha señalada un meteorito se estrellará contra la Tierra o que nuestro planeta será absorvido por un agujero negro, tampoco faltan quienes hacen una lectura positiva de la profecía y creen que el cambio de ciclo supondrá una nueva oportunidad espiritual para la humanidad.

De hecho, no son pocos quienes se preparan interiormente para ello e incluso piensan en desplazarse para asistir al evento en primer fila. Desde la Secretaría de Turismo de México preveen que a lo largo de los próximos meses el Mundo Maya (dentro del cual también se incluyen Belice, Honduras, Guatemala y El Salvador) reciba más de 50 millones de turistas de todo el mundo. Para ello, ya se están preparando con multitud de promociones y eventos especiales que sólo podrán ser disfrutados este año 2012.

Uno de los destinos más demandados y sin duda atractivos para vivir tal acontecimiento es la península de Yucatan. Allí, sitios arqueológicos como Tulum, Cobá o por supuesto Chichén Itzá, se salpican entre los magníficos parques naturales de Xel-Há o Xcaret y las playas paradisíacas de Cancún.

Lo cierto es que todo esto de la profecía es un completo misterio que no sabemos en qué desembocará. Quizá el día 22 de diciembre nos levantemos igual que siempre, pero por si las dudas y puestos a elegir, si el fin del mundo se acerca intentaremos que nos pille en las playas de la Riviera Maya.

 

Foto | Ted Van Pelt