La herencia colonial de Santo Domingo

Conocida durante mucho tiempo como la “puerta de entrada al Caribe”, Santo Domingo puede presumir de haber sido la primera colonia española en el Nuevo Mundo.

La capital de lo que hoy conocemos como República Dominicana fue fundada oficialmente el 4 de agosto de 1496 por Bartolomé Colón, hermano del Almirante a quien tradicionalmente se atribuye el descubrimiento de América.

Aunque desgraciadamente este primer asentamiento fue destruido por un huracán en 1502, la ciudad fue rápidamente reedificada en un lugar cercano. Hoy día, Santo Domingo conserva una hermosa zona colonial de calles adoquinadas en la que se encuentran algunas de las construcciones más antiguas del continente.

Tomando como punto de partida la Fortaleza Ozama, podemos empezar a caminar por la calle Las Damas, la cual recibe este nombre por las señoras de la nobleza que se dejaban ver en ella, vestidas con sus mejores galas.

En nuestro camino no debemos olvidar acercarnos hasta el Parque de Colón, junto al que se encuentra la Catedral de Santa María la Menor, la más antigua de América; o un poco más adelante, siguiendo la misma calle Las Damas, en el Museo de las Casas Reales: un gran palacio que en su época albergó el primer tribunal del Nuevo Mundo.

Pero sin duda, el edificio más emblemático de la ciudad es el Alcázar de Colón, situado en la Plaza de España. De estilo gótico mudéjar, este alcázar fue la residencia de Don Diego Colón, hijo del Almirante y segundo Virrey de las Indias al morir su padre. Tras siglos de abandono, el edificio fue rehabilitado en la década de los 50 y en su interior se expone una gran colección de muebles de la época.

Como podemos ver, la Ciudad Colonial de Santo Domingo forma en conjunto, un auténtico museo al aire libre. Por eso, en nuestro viaje a esta isla caribeña, una visita a la capital se nos antoja casi como obligada. No solo de playas y sol se nutren nuestras vacaciones y, teniendo la oportunidad de sentirnos tan cerca de la historia, sería un pecado no aprovecharla.

 

Foto | Giuseppe Portale