Jamaica y su pescaA la sombra de un árbol, aún con los pies mojándose sobre las rocas con el mar, el pescador, cuchillo en mano, raspaba las escamas y quitaba las entrañas, poniendo todo su empeño en dejar limpitas sus presas. Después de todo, la mañana no se había dado nada mal y tenía unos cuantos pescados listos para poner a la venta.

Algunos de ellos acabarían en unas brasas cercanas sin otra finalidad que llenar el buche del pescador, amigos o familiares. El resto, se pondrían a la venta, aunque no hubiera tienda donde comprarlos. En su lugar, el pescador se pondría en la carretera más cercana, con todos ellos colgando de su brazo esperando a que cualquier coche, moto o vehículo, algún transeúnte o alguien en bicicleta se hiciera con alguno de ellos.

Y no les debía ir nada mal porque lo cierto es que, a mediodía, muchos de estos pescadores, que se encuentran salteados a lo largo y ancho de las carreteras del país, ya habían vendido toda su mercancía. La pesca no puede ser más reciente. Aunque claro, no hay ninguna opción de elegir qué te quieres llevar a casa para cocinar hoy.