MatmataCuando leemos como se desarrolló la producción de La Guerra de las Galaxias en su primera entrega parece imposible que, tan solo uno de los allí presentes, pudiera predecir el éxito que décadas más tarde tendría todo el fenómeno. Los problemas técnicos, el novedoso sistema de producción con maquetas, el vestuario que ahora nos parece tan propio pero que en aquel entonces rozaba el ridículo, no parecían augurar nada bueno. Por no hablar de los constantes retrasos en el plan de producción, que a punto estuvieron de cancelar toda la filmación, dejándonos huérfanos de una de las películas más famosas de la historia del cine.

Pese a todos estos contratiempos, la buena voluntad de quienes trabajaban en el proyecto logró sacar adelante una historia que empezaba a rodarse un 22 de marzo de 1976 en el desierto del Sáhara, elegido como localización para representar el planeta Tatooine, que toma el nombre de Tataouine, una ciudad auténtica de Túnez, situada a unos pocos kilómetros al sur del lugar donde se rodó la película.

Extendiéndose por otros territorios como Marruecos, Egipto o Argelia, el que se conoce como mayor desierto cálido del mundo, es una visita obligada si tenemos la suerte de recorrer estas tierras. No resultará difícil a poco que decidamos dar una vuelta fuera del hotel, ya que el Sáhara ocupa un 40% del territorio tunecino, regalándonos uno de esos paisajes que quedan en la retina, y no precisamente por lo bien capturados que estén con la cámara de Spielberg, que también.

En otras ciudades como Matmata, conocida por las cuevas que sirven de hogar a sus habitantes, se ambientaron secuencias de la película, como las que transcurren en la casa de Luke Skywalker, que podemos ver en la fotografia.

Uno de los lugares más paradisíacos de este destino africano, común entre las parejas de recién casados que prefieren quedarse cerca de casa, es la Isla de Djerba. Allí, en un pequeño pueblo de pescadores llamado Ajim, se rodaron las escenas de Mos Eisley, la estación espacial en la que Luke y Obi-Wan conocen a Han Solo.

Si, como Spielberg, queremos poner en marcha un proyecto complicado pero que nos llena de ilusión, Túnez es la mejor opción para recargarnos de energía.

Foto | Neil Rickards